El Gato y el Hurón
Había una vez un pequeño gatito llamado Nico que viva con su madre y su hermana en una pequeña casa de madera a las afueras de un pueblo, la casa ya tenía sus años era pequeña con solo dos cuartos y una pequeña sala con chimenea. Nico era muy pequeño pero sin embargo ayudaba en todo lo que podía a su madre y hermana, como recoger leña para la chimenea, ayudarlas con los cultivos o simplemente pasándoles las cosas, su madre y hermana hacían todo lo posible para mantenerse, la mamá gato cultivaba las tierras que su marido les había dejado y Niki su hermana cosía cesta, bordados y otras cosas.
Aun que eran pobres eran felices, las pequeñas cosas como una simple bola de estambre, los días en que comían pescado, las tardes de juego, eran más que suficientes para Nico, pero lo que más lo hacía feliz eran los días nevados , porque aunque la casa era de madera y el frio entraba fácilmente, en esos días la mamá gato preparaba leche calientita, encendía la chimenea y acorrucándose todos juntitos enfrente de ella eran felices, en esos días ninguno se iban a su cuarto ni a su cama al contrario permanecían ahí toda la noche muy acurrucaditos, a Nico eso era lo que más le gustaba ya que podía sentir el calor de su madre y su hermana , eran las noches más lindas y tiernas que él tenía.
Así paso el tiempo y para Nico todo parecía perfecto, las mañanas en los campos, las tardes en el pueblo, las noches con su familia, pero todo lo bueno tiene un fin, Nico no lo sabía pero mamá gato se había enfermando al principio no parecía grave pero poco a poco era más débil y un día ya no pudo levantarse, se tuvo que quedar en la cama, sus gatitos la cuidaron y hacían sus quehaceres, Nico iba al campo a cuidar su siembras y acortar leña, Niki hacía las canastas y los quehaceres de la casa además de cuidar a mamá gato.
Mamá gato ya sentía que su hora llegaba, cuando Nico salió al campo a ver las cosechas, ella hablo con Niki y le dijo:
-Niki sabes que cuando tu padre murió yo me sentí muy sola, triste y abandonada, en ese momento apareciste y dijiste: mami todo está bien yo estoy contigo, yo cuidare de ti, en ese momento me dí cuenta que tenía una hija maravillosa y un hijo que me necesitaba, que tenía que ser fuerte por ti y por él, mamá gato lo dijo muy dulcemente con una pequeña sonrisa en sus labios, esto hizo preocupar a Niki porque sabía lo que seguía y lo que iba a pasar después y con una voz de angustia y preocupación pregunto:
-¿mamá porque me dices esto?
En esos momentos mamá gato le sonrió y le dijo con voz suave y dulce que se tranquilizara y la escuchara.
-Niki en aquel momento tú me ayudaste y me distes fuerzas, por eso yo te pido que me sigas ayudando y que sigas siendo fuerte como lo has sido hasta ahora, ya que pronto no estaré con ustedes para seguir cuidándolos, esto último lo dijo con cierta tristeza en su cara pero siguió,-Niki quiero que me hagas el favor de seguir cuidando a tu hermanito, el todavía sigue siendo muy pequeño y todavía necesitan que lo cuiden y que lo ayudes a seguir creciendo para que se vuelva en un gran gato como tu padre por eso te lo encargo con todo mi corazón.
Cuando dijo esto Niki solo pudo decir que si con la cabeza, ya que no paraba de llorar, en ese momento mamá gato empezó acariciándola en la cabeza consolando a su querida hija, diciéndole que todo estaría bien y que tenía que ser fuerte por su hermano menor.
Cuando por fin Nico había vuelto del campo ya Niki se había tranquilizado, y estaba haciendo la cena, cuando termino de hacer la cena llevó los plato al cuarto de mamá gato, ya que cuando mamá gato se enfermo los tres habían empezado comer en el cuarto de mamá gato, para no dejarla sola, Niki ponía una bandeja en la cama con la comida de mamá gato, ella se sentaba a un lado de mamá gato y Nico al otro lado de ella así todos podían estar juntos, para Nico la enfermedad de su madre era pasajera en su mente nunca hubo una posibilidad de que su madre se fuera para siempre.
Hasta que una tarde de otoño mamá gato lo mando atraer para hablar con él sobre el momento de su partida.
- Nico, has crecido tanto, ya no eres un bebé y cada día te haces más grande y fuerte, estoy muy orgullosa de ti, y por eso quiero pedirte un favor, Nico todavía no entendía muy bien lo que pasaba, no entendía por que su mamá le decía todo eso y ¿Por qué que se veía tan triste pero sin embargo no se negaba ante cualquier favor que le pidiera entonces le dijo:
- Sí mamá te hare cualquier favor que me pidas, en eso la mamá gato sonríe y lo acaricia en la cabeza, entonces le dijo:
- Quiero que me hagas el favor de que seas muy fuerte y que cuides a tu hermana, al escuchar esto Nico se sorprendió ahora ¿porque le pedía algo como eso? Entonces le pregunto:
- ¿Por qué me pide eso? ¿Acaso vas a salir? Mamá gato sonríe y le dice:
- Si voy salir por mucho, mucho tiempo por eso te encargo la casa y a tu hermana,
- Si mamá yo cuidare de esta casa y de mi hermana –dijo: Nico con una sonrisa, entonces mamá gato lo abraza y le da un pequeño beso en la frente y le dice:
-Eres un buen hijo y siempre estaré orgullosa de ti.
Cuando dijo eso Nico se quedo muy sorprendido pero no dijo nada mas, así que después de eso el salió del cuarto de mamá gato y se fue ayudar a su hermana en los quehaceres, aquella noche fue la última que mamá gato pasaba con ellos, en la mañana siguiente fue un día lluvioso y triste para Nico y Niki ya que mamá gato ya no estaba con ellos, los dos gatitos lloraron y lloraron hasta que no pudieron mas, esa tarde enterraron a mamá gato al lado de la papá gato, estuvieron muy tristes los dos por mucho tiempo, pero sin embargo los dos recordaban el favor que les habían dejado su mamá gato así que poco a poco se fueron recuperando.
Una noche helada cuando el frio traspasaba las paredes de su casa, Nico y Niki recordaban aquellos momentos en que pasaban estos duras noches con mama gato bien acurrucaditos en frente de la chimenea tomando leche tibia y fresca, Niki al recordar todo eso también recuerda lo último que le pidió su mamá gato, así que enciende la chimenea y calienta un poco de leche como mamá gato lo hubiera hecho, Nico mientras tanto solo se queda enfrente de la chimenea recordando aquellos días con su madre entonces llega Niki y le acerca una taza de leche caliente para que se calentara y le dice:
- Yo también la extraño mucho, al decir esto Nico voltea y la abraza fuertemente llorando en su pecho, Niki le dice:
- Todo estará bien, yo estoy contigo, dijo Niki abrazando muy fuertemente a sus hermanito así estuvieron un rato hasta que se quedaron dormidos acurrucadito en frente de aquella chimenea.
Después de eso Nico volvió a sonreír y estar alegre ya que sabía que no estaba solo y los días nevados volvieron hacer sus favoritos porque aunque no estaba mamá gato a un estaba su hermana mayor y con ella pasaba aquellos fríos días, jugando en la nieve, tomando leche calientita y durmiendo en aquella pequeña sala.
Así pasaron los años Nico y Niki vivan feliz en esa pequeña casa de madera, Nico ahora se encargaba de las cosechas y de la leña además que de vez en cuando iba cazar un pequeño animalito como una ave o se iba pescar al lago y Niki como siempre cosía canastas y las vendía en el mercado del pueblo, todo iba muy bien en sus vidas y eran felices con lo que tenia.
Un día cuando Niki vendía sus canastas y demás cosas, conoció a un joven gato que le compro un par de canastos, en aquel momento que se vieron, prácticamente se enamoraron y cada día que Niki iba al pueblo a comprar o a vender, por cosas del destino siempre se lo encontraba y empezaban a platicar hasta que se ponía el sol, así paso un tiempo al principio solo eran amigos pero después se volvieron novios, Nico sabia de la relación de su hermana y conocía al gato quien era el novio de ya era un buen gato trabajador y amable que viva en pueblo, trabajaba de pastelero.
Cuando iba a visitar a Niki cocinaban juntos y Nico disfrutaba de las delicias que preparaban el era agradable y le caía bien.
El tiempo paso y Niki y su novio se comprometieron, aunque al principio Niki no quería ya que sentía que no podía alejarse de su hermano, así que Nico tuvo que hablar con Niki para que aceptara la propuesta de su novio y se pudieran casar él le dijo que ya no era un niño ya se podía cuidar el y que ella merecía ser feliz con su novio y todo estaría bien, Niki al ver que su hermano ya había crecido y que ya no era un gatito chiquito si no un gran gato como lo fue su padre entendió que ya no se necesitaba que lo cuidaran y que ella podía casarse con su novio, porque su hermano estaría bien, así que acepto la propuesta de su novio tiempo después se casaron en la iglesia del pueblo, la fiesta fue muy grande y alegre Niki disfrutaba de su boda y Nico disfrutaba del ambiente, después de eso su hermana se mudo con su esposo .
Nico se quedo solo en aquella casita de madera donde solo le quedaban los dulces recuerdos de su infancia, en las mañanas él se iba al campo a trabajar las tierras, en las tardes arreglaba la casa y pasaba un tiempo por el pueblo, pero en las noches cuando se iba a dormir eran cuando se sentía realmente solo ya que siempre se ponía platicar con su hermana y madre de las cosas que había visto en el día pero ahora ya no había nadie con quien hablar, los días pasaron y Nico se empezaba acostumbrar a su nueva forma de vida.
Cuando llego el invierno Nico se sintió a un mas solo ya que este invierno no estaría con su hermana o madre para que lo acobijaran del frio fue lo más triste que había sentido en aquellos días, pero si embargo tenía que seguir él le había prometido a su madre a ser fuerte como su padre y eso haría.
Un día cuando Nico salió cazar algo de comida para pasar el invierno pudo distinguir en lo lejos que había alguien en la nieve un pequeño cuerpecito lleno de nieve, Nico al ver esto corrió hasta donde estaba la pequeña criatura, era un pequeño niño hurón que estaba totalmente cubierto de nieve y muy enfermo parecía que no tenía un hogar y que había salido a buscar un poco de comida ya en sus manos traía unas cuantas vallas, sus ropas se veían muy desgastadas y andrajosas, Nico no pensó mucho y se lo llevo a su casa, le quito las ropas frías y andrajosas y se las cambio por otras más calientitas, lo puso en su cama y lo acobijo para que entrara en calor.
Cuando el hurón despertó y vio que estaba en un lugar desconocido y que ya no tenía sus ropas, se puso muy nervioso ya que no conocía nada de lo que lo rodeaba entonces apareció Nico con un plato grande de comida, el hurón al ver a Nico empezó a tener miedo y se cubría con las sabanas y empezaba a temblar de miedo, Nico al ver esto intento calmar al hurón diciéndole. Con voz suave y dulce:
- Cálmate pequeño que no pienso lastimarte solo vengo a darte un poco de comida, ¿debes de tener hambre cierto?
El hurón vio detenidamente a Nico y al ver el plato de comida no podo negar que tenía mucha hambre, así que se le acerco con mucho cuidado y tomo el plato de sus manos y se alejo rápidamente lo más posible de él. Nico entendió que todavía le tenía un poco de miedo pero de todo modos él consideraba que era un buen chico, entonces empezó a platicar con él para ver que le había pasado.
- ¿Cómo te llamas? Le Pregunto Nico al pequeño hurón
- Y...o señor, me llamo Beni, el niño vio a Nico y le contesto a un poco asustado de el
-¿Por que estabas en el bosque con tal clima?,
- L...o q...que pasa es que había ido a buscar algo de comida, pero hacía mucho frio y termine desmayándome señor.
- ¿Tienes padres o alguien que te cuide?
- No señor, m..mis padres murieron hace un tiempo solo estoy yo, dijo el niño muy triste ante aquella pregunta
Al escuchar esto Nico no pudo evitar sentirse mal ya que él también se había que dado solo, decidió que se haría cargo de aquel hurón.
-Sabes yo necesito ayuda con la casa y con otras cosas así que si no te molesta me podrías ayudar con algunas cosas, te puedo dar comida y un lugar donde quedarte, le dijo Nico al pequeño hurón
- En serio, claro me gustaría ayudarlo señor, dijo el pequeño hurón ya más calmado y contento
- A por cierto yo me llamo Nico, no señor, de acuerdo
- Eee de acuerdo.
El hurón que a un principio le tenía miedo a Nico empezó acostumbrase a él y lo empezó ayudar en la casa, recogiendo leña, ayudándole con los cultivo, pero a un le tenía un poco de miedo así que en las noches cuando encendían la chimenea para mantenerse calientitos él no se acercaba a Nico para acurrucarse, sino que se mantenía un poco alejado de él, Nico entendía que todavía le tenía algo de miedo así que procuraba tratarlo bien, para que poco a poco le fuera ganado confianza.
Ya una noche cuando Nico encendió la chimenea y calentó un poco de leche para que bebieran los dos, el pequeño hurón se sentó al lado de él y empezó a ver el fuego en la chimenea quedando como hipnotizado por él. En ese momento Beni empezó a cantar una pequeña canción que le había enseñado su madre antes de morir, al escuchar la canción Nico volteo a ver a Beni y le pregunto sobre aquella dulce melodía.
- Que bonita canción Beni ¿Quién te la enseño?
- Fue mi mamá antes de morir me la cantaba mucho; Nico al escuchar esto sintió que había echo mal en preguntar, así que se acerco a Beni y lo abrazo tiernamente y le dijo.
- Sabes ya no estás solo, yo estoy contigo
Cuando Beni escucho esto se sintió tan feliz que empezó a llorar en el pecho de Nico porque por fin había dejado de estar solo que había alguien que lo quería y lo cuidaba, cuando por fin dejo de llorar se acorruco con Nico en frente de la chimenea y se empezaron aquedar dormido los dos juntos en aquel lugar, ya que por fin habían dejado de estar solos, y otra vez aquellos días de invierno se volvieron sus favoritos.
FIN
viernes, 16 de diciembre de 2011
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